Mateo Fernández-Muro

Arquitecto desde 2011 por la Universidad Politécnica de Madrid.
Comienza sus estudios en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de esta Universidad en 2001, cursando cuatro años más tarde un semestre del Máster of Science Architecture en la Faculteit Bouwkunde de la Technische Universiteit de Delft, en los Países Bajos, durante el curso 2005-2006. Ese mismo año obtiene la Beca Arquia de la Caja de Arquitectos para desarrollar unas prácticas laborales en el estudio del arquitecto portugués Álvaro Siza Vieira en Oporto, Portugal, durante más de seis meses, tras los que debe reincorporarse a la Escuela de Madrid en el curso 2006-2007. Desde ese momento en adelante intenta compatibilizar sus estudios académicos con su actividad profesional, colaborando con distintas empresas y estudios de arquitectura como in[arq], mecsa –en colaboración con FOA, Londres-, dosmasunoarquitectos, lab33, Rubio & Álvarez-Sala y M-RIO -en colaboración con el estudio holandés de paisajismo West8-.
En paralelo a estas experiencias profesionales, comienza su Proyecto Final de Carrera en el curso 2008-2009 bajo la tutela del profesor Ignacio Borrego. Se trata de un edificio-puente a orillas del río Duero, en Oporto, enfocado como ejercicio de experimentación urbana con fuertes connotaciones de sostenibilidad ambiental y social. Finalizado en enero de 2011, obtiene una calificación de sobresaliente y, ese mismo año, resulta finalista de la 5ª edición del concurso bienal Pasajes iGuzzini, pasando a formar parte de una exposición colectiva itinerante que comienza este 2012. A la vez, el proyecto es seleccionado para incorporarse al congreso V Projetar 2011 – Processos de Projeto: teorias e práticas en Minas Geráis, Belo Orizonte, Brasil.
Paralelamente, desde febrero de 2011, continúa su actividad profesional reincorporándose al estudio de arquitectura Rubio & Álvarez-Sala, en el que colabora en la redacción de diversos planes especiales urbanos en Madrid, distintos concursos restringidos por selección de CV en España y en el anteproyecto de un complejo en Riyadh, Arabia Saudí, que contempla un rascacielos de 400 metros de altura.